sábado 11 de julio de 2009

Hasta Luego FJL

Comencé a escuchar a Federico por aquellos tiempos en los que Luis dirigía un programa en Antena 3 radio parecido a La Linterna, puede incluso que se llamase de la misma manera, y Federico era un contertulio más. Por aquellos entonces no había llegado ni a la mayoría de edad, pero la forma de decir las cosas, directa, franca y con un toque irónico-humorístico, me sedujo como a tantos otros jóvenes que les hemos venido siguiendo en su larga andadura por la Cope y en el reciente nacimiento del grupo Libertad Digital.

Recuerdo a la gente que en aquellos momentos hablaba en la radio, Jaime Capmany, Manuel Martin Ferrand, Alfonso Ussia, Antonio Herrero, José Apezarena y muchos otros que hicieron de aquellas tertulias lugares de reflexión, ilustración y denuncia.
Falleció Antonio Herrero y Federico cambió las formas. De ser un tertuliano más, eso sí con mayor punch dialéctico que el resto de contertulios, pasó a tener mayores responsabilidades. Primero como sustituto de Luis en La Linterna, y luego como director en La Mañana. Ya no estaba Antonio como paladín de la vanguardia más contundente y fue Federico quién abandonó tibia y acogedora retaguardia, dio un paso al frente y sin ningún rubor comenzó a marcar con la señal del Zorro a todos aquellos golferas que arrasaban las aldeas de la honradez de un país golpeado por el Felipismo, que hoy tanto echamos de menos.
Más allá de las querellas, denuncias y demás aparato jurídico, o quizás gracias a ello, Federico se ha convertido en el referente de todas aquellas personas, entre las que me incluyo, que necesitan una voz que las represente denunciando las indignidades y servidumbres (de las ilegalidades ya se encargan otros) de la cara más negra del Estado de Derecho. Pero Federico no sólo ha plantado batalla continua y agotadora, sino que ha sabido crear escuela, incrementar la base de ciudadanos que le siguen y apoyan, y plantar cara a amigos, manteniendo sus principios por encima de aquellos acostumbrados a cercenar los suyos ante la disyuntiva de la querencia.
Por todo ello gracias, porque sin duda creo que en estos veinte años de escucha atenta he aprendido de los mejores, y aunque sigamos siendo minoría, somos legión, y lo que es más importante: somos libres.

4 comentarios:

Belén dijo...

Desde el ejercicio de mi libertad de expresión opino que cada cual es libre incluso para interpretar el significado del término "libertad", lo que no indica en modo alguno que esté en lo cierto.
Como integrante de la misma generación que mencionas me alegro de no formar parte de legión alguna. A este país le sobran golfos pero también falsos profetas y sanadores sociales.

cheble dijo...

Necesitamos la Libertad para equivocarnos.

Federico no creo que sea ni profeta, ni sanador (más bien lo contrario), simplemente dice lo que piensa, aunque sea lo opuesto a lo politicamente correcto o lo contrario a lo que piensa la mayoría...seguramente se equivoque, pero parafraseando: "Prefiero morir equivocado pero libre, que sabio pero encadenado..."

Belén dijo...

Ante argumentos de fe nada que objetar, también respeto la libertad de religión...

"Federico no creo que sea ni profeta, ni sanador..."

cheble dijo...

Veo que te has enfocado en la anécdota y no en el fondo...nos estamos tan alejados.