Hace un año parecía que éstos amagaban algunos golpes, incluso muchos llegamos a pensar que los cuatro años de plaga socialista serían superados por cuatro años de buen hacer popular. Ahora respiro con alivio dando gracias a los votantes que en su momento apoyaron a ZP.
La situación a día de hoy es, en contra de las más racionales previsiones, que los socialistas están más encaramados al poder que nunca, y creciendo la distancia frente a un hipotético futuro en la oposición. Diría que la crisis ha traído la tranquilidad a la Moncloa, tranquilidad gracias a la mediocridad de la oposición, consecuencia de la falta de convicción y nula capacidad de liderazgo de Rajoy.
En este contexto lo que mejor le puede pasar a ZP es que Rajoy dure muchos años al frente de un Partido Popular sin brújula. Es por eso que alguien se debió equivocar cuando publicó El País el culebrón de los espías de la Comunidad de Madrid, hasta hoy sin pruebas.
Es cierto que el PSM le tiene ganas a Esperanza, y que Gallardón, promesa decadente del decadente PRISA, ve en ella una sombra más alta y perfilada que la de cualquier otro dirigente pepero. Pero no habían reparado en la poca fortuna de Rajoy tratando asuntos de índole interno, cuestión que por otra parte ya había sido acreditada por el líder de génova en ocasiones precedentes.
Como la estocada no ha sido mortal por falta de pruebas el morlaco se ha revuelto, y herido en su orgullo ha comenzado a envestir a propios y ajenos. Un Rajoy que acostumbra a "pasar por ahí" se ha encontrado despistado, sólo y sin aperos de toreo, obligando a salir en su auxilio a los mismos que en su día publicaron el escándalo.
Por resumirlo de forma sencilla: Virgencita que me quede como estoy. Eso es lo que ha debido pensar ZP al recordar los buenos tiempos con Rajoy, y las posibles consecuencias si la trama lograba alcanzar al líder del PP, asunto que por otra parte ya se ha producido (Esperanza 1 - RajoyPRISAGallardon 0). En el peor de los casos supondría el fin del status quo y la posibilidad del rearme moral y político de los populares, cuestión que unida a la crisis podría suponer el principio del fin, no de ETA sino de ZetaP. ¿Por qué si no los grupos mediaticos del gobierno no están hincando el diente como podrían?
Esta claro que el PSOE ha de ir con más cuidado a la hora de desarticular aquella parte de la oposición que puede hacerles daño, porque con ello es más fácil que lesionen a la parte amiga.
Por cierto, Soraya divina. Lástima que haya supuesto un paso atrás en su credibilidad como líder del primer partido de la oposición en el Congreso. Y me pregunto yo, ¿qué necesidad tenía?










